30 diciembre 2006

Un año de buenos propósitos

Con el nuevo año todo son buenos propósitos. Es el momento en que solemos plantearnos más retos, como si el resto del año no fuera tan propicio para establecerse metas. Tras las doce uvas, eso que decía Mecano que era lo único que los españoles "hacemos por una vez algo a la vez", debe darse la mayor concentración de buenas intenciones y deseos. No estoy seguro que sea beneficioso proponernos muchas metas, porque si no las conseguimos acabamos frustrados.
A propósito de esto, viene a mi cabeza una oración que rezan los alcohólicos anónimos antes de comenzar sus reuniones, es la plegaria de la serenidad, dice así: "Que Dios me conceda serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, el valor para cambiar las cosas que sí puedo cambiar y la sabiduría para aprender la diferencia". Dicho de otra manera: hay problemas que no tienen solución y necesito paciencia para asumirlos, hay problemas que sí tienen solución y entonces necesito fuerzas para resolverlos, pero sobretodo, lo que más necesito es inteligencia para saber distinguirlos. Porque con frecuencia nos dejamos la piel en batallas que están perdidas de antemano, y con demasiada frecuencia también tiramos la toalla en combates que erróneamente creemos perdidos.
Los alcohólicos anónimos nos enseñan otra cosa muy eficaz: la de no plantearnos metas a largo plazo, sino día a día. Cada día ellos renuevan su propósito de no beber durante las próximas veinticuatro horas, consiguen así estar muchas veinticuatrohoras sin beber, tantas que a veces suman años. Se me ocurre que esta Nochevieja podríamos plantearnos estar NO un año sin discutir amargamente con nuestra pareja; o un año siendo más tolerantes con los que no piensan como nosotros; o un año siendo más positivos con los que nos rodean; o un año siendo menos exigentes con los demás; o un año siendo más comprensivos... Un año es mucho tiempo y parece una meta inalcanzable, pero sí puedo planteármelo sólo por veinticuatro horas. Y la noche del día 1 de enero plantearme lo mismo, sólo por esas veinticuatro horas. Y la noche del día 2 de enero, y así sucesivamente. Esas metas sí son posibles.
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Queridos amigos, lectores e internautas, que la lluvia de la felicidad te coja sin paraguas a ti y a los tuyos. Deseando que este nuevo año 2007, sea maravillosamente brillante y que cada instante o pequeño momento te salga perfecto. Estos son mis deseos, no solo para este año, sino para toda la vida.
Sin mas, recibe un fuerte abrazo. ¡Feliz Próspero Año Nuevo!
Atentamente, Dr. Prakash Ratan.

3 Comments:

Anonymous Mari Escribió³...

Hace tiempo que desconfío de mis deseos, y aunque los sigo teniendo, no puedo evitarlo, procuro no hacerles demasiado caso. Lo que la Vida me da, siempre resulta mejor que todas las cosas que he deseado, aunque, en principio, no tengan que ver con mis planes y me hayan causado dolor. Respetar las leyes de la Vida me parece el mejor propósito para comenzar el año, o mejor, para seguir viviendo el día a día. lo de los años es cosa nuestra, la Vida siempre es. Me encanta la oración de los alcohólicos anónimos. De todas formas, Feliz año.

12:02 a. m.  
Anonymous Anónimo Escribió³...

Querido Doctor, mi deseo para este 2007 es poder conocerte en persona. He seguido tu blog a díario y gracias a tus escritos y consejos he podido seguir adelante. En mis momentos mas criticos hallé la luz del conocimiento. Gracias Prakash. Me has ayudado mucho y te deseo de todo corazon que te vaya genial en la vida. Imagino que eres una gran persona llena de vitalidad. Ojalá algún día pueda darte un fuerte abrazo. Feliz año mi doctor. Un beso.

10:41 p. m.  
Anonymous Angel Escribió³...

Feliz Año Nuevo Doctorrrrrrr!
Espero que te vaya genial en tus "consultas". Seguirás escribiendo? No lo dejes.

7:59 p. m.  

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