13 diciembre 2006

El tiempo vuela

Todos los días tienen 24 horas, pero no todos duran lo mismo para nosotros. Hay días que se pasan volando y hay otros que parecen que nunca acaban. El tiempo falso es ese objetivo, exacto y uniforme que marca el reloj. El tiempo verdadero es el vivenciado, el subjetivo que es irregular, voluble y caprichoso. Pensando en ese tiempo subjetivo se puede decir, ¡qué corta es la vida y qué larga una noche de insomnio!
Cuando éramos niños el tiempo transcurría lentamente y conforme nos vamos haciendo mayores el transcurrir del tiempo se hace más rápido. Un día en la vida de un niño de cuatro años equivale a una semana en la de un joven de 20 y probablemente a un mes en la de un adulto de 50 y a un año en la vida de una abuela centenaria. Los niños cuentan con un horizonte temporal dónde la unidad de tiempo es el día, los adolescentes quizás tengan la semana como referencia, mientras que los adultos jóvenes comienzan a considerar las cosas de mes en mes y de año en año los que andan los 50, como mi padre. Aseguran los ancianos que a partir de los 70 las décadas pasan volando.
Creo que era Protágoras quien decía: "El hombre es la medida de todas las cosas". Siendo así, para un niño de un año de edad, un año es toda una vida, mientras que para una abuela centenaria un año es sólo una centésima de vida.
En definitiva, el tiempo subjetivo, el tiempo como vivencia es un movimiento uniformemente acelerado. Jorge Guillén sólo precisa tres versos para transmitirnos la idea:
"Y se me escapa la vida,
ganando velocidad
como piedra en su caída".
Hay días que tiendo a la melancolía y hoy quizás sea uno de ellos, pero conviene dar valor a las cosas y pocas hay tan valiosas como el tiempo. Hay vidas cortas cargadas de vida y vidas largas sin vida apenas. La mejor manera de aprovechar el tiempo es intentar vivir siempre en el presente, dando vida a nuestros días y no simplemente acumulando días de vida.

6 Comments:

Anonymous Angel Escribió³...

Estimado Prakash, difícil el tema de la "vivencia del tiempo". Sí parece que el espectro melancólico produce sensación de que la "vida se pasa"
o/y se "ha pasado" o/y "se pasará" sin valor, sin que la demos valor, no valor racional, sino sin que la valoremos emocionalmente, es decir, sin que estemos a gusto, en paz, con expectativas y recuerdos "nutritivos" (ya se ve que utilizo mucho esta palabra) pero en un segundo plano esos recuerdos y expectativas, porque el primero, como bien dices, el primero que tenemos que valorar emocionalmente es el plano del presente y, esa valoración, no puede hacerse si no con el sentimiento (nuestro estado de ánimo presente, es un balance sentimental, dice José Antonio Marina). La razón y la memoria valen de poco en la vivencia del tiempo como en tantas otras cosas; si hoy estás melancólico (presente) todo se tiñe de melancolía y si eufórico de euforia, tambien los recuerdos (pasado) y las expectativas (futuro). La melancolía la asocio tambien a sentimiento de pérdida o de posible pérdida (entre otros) ya sea de seres queridos, de estima, de salud. Creo que algo falla, algo no hacemos bien (no digo que seamos culpables de ello) cuando estamos más ocupados del paso del tiempo que de lo que tenemos ahora entre manos y en el corazón. La inacción o la acción productiva tambien tienen que ver con la vivencia del tiempo, y la sobreestimulación de todo tipo a la que nos vemos sometidos en Occidente (enfermedad de ricos) que nos "da velocidad" y "superficialidad existencial". El tiempo es la Vida que tenemos ahora, no sé si existe otro......y otra vez la Filosofía.

6:15 p. m.  
Anonymous Anónimo Escribió³...

Yo siempre he vivido en el pasado y en el futuro. En el pasado por vivencias mal asimiladas que me seguían haciendo daño en el presente, y en el futuro por mis miedos e incertidumbres que condicionaban también mi presente. El caso es que me ha llevado mi tiempo de terapia aprender a vivir (y disfrutar) del presente. Y aunque todavía tengo algo de mis rollos pasados siento que soy mucho más feliz ahora de lo que he sido nunca y que hay momentos a lo largo del día (por ejemplo tomarme una taza de té en mi salón con mi perro al lado y sin nada urgente que hacer salvo relajarme), que me causan mucha satisfacción.

Me acerco a los 40 y creo que cuando los cumpla no voy a tener ninguna crisis importante. Echo de menos el aspecto físico que tenía a los 20 pero comparando las vivencias de aquella época con las de ahora, no cambiaría mi presente por nada del mundo.

6:32 p. m.  
Anonymous Isabel Escribió³...

Es completamente cierto que siempre nos quejamos que lo rápido que pasa el tiempo. Se van los meses y los años sin darnos ni cuenta, y nosotros ocupados siempre en lo mismo: el trabajo. Trabajar para pagar, trabajar para pagar... llegar a fin de mes puede ser algo muy estresante que no te deja pensar en disfrutar un poco más de la vida, antes de que ésta se acabe...

Me gustaría ser más valiente y vivir el día a día... pero no puedo evitar la preocupación por el mañana, el guardar para cuando no haya, el intentar ser precavido por si acaso... Porque claro, nosotros nos hemos metido en los engranajes de esta sociedad rutinaria a cambio de tener un "mañana", un porvenir... pero ahora ya nadie nos garantiza ese porvenir.

¿Cómo se podría aprovechar mejor el tiempo? ¿Cómo se puede vivir "al día" sin tanto agobio?

¿Vosotros vivís al día, o guardáis para mañana?

8:12 p. m.  
Anonymous Anónimo Escribió³...

Hace años solía quejarme sobre lo rápido que pasan los días; después me di cuenta de que no era cuestión de que los días pasaran rápido, sino de lo vacíos que estaban. Había puesto el piloto automático en el volante de mi vida, y yo me dejaba llevar sin pena ni gloria.

Ahora intento ser más consciente de mi vida, disfrutando de todo lo que hago; incluso el trabajo!!! Y lo cierto es que me va muchísimo mejor.

8:38 p. m.  
Anonymous Kapil Escribió³...

No busques, pues non debe saberse, qué final nos tienen preparado los dioses para ti y para mí, Leucónoe, ni trates de indagar los números Babilónicos. ¡Cuánto mejor aceptar lo que pase! Ya sea que Júpiter nos conceda muchos inviernos, o sea el último este que ahora debilita el mar Tirreno con las rocas enhiestas: sé sabio, filtra vinos y para un tiempo tan breve recorta una esperanza larga. Mientras estamos hablando, se escapa la edad envidiosa. Cosecha (coge, agarrra) el instante, no creas demasiado en el instante siguiente.

Carpe diem, amigo mío.

9:14 p. m.  
Anonymous Anónimo Escribió³...

Querido amigo, no sientas melancolia porque el tiempo transcurre, sino que aprovechalo al maximo. Da gracias por la vida que te ha tocado vivir, y que se note que estas orgulloso de ésta.

No te sientas triste porque una abuela centenaria solo vea el año como una centesima parte de su vida, sino tomalo como referente de sabiduria, como modelo a seguir, precisamente por todo lo que ha podido experimentar. "La voz de la experiencia" como se dice, es la mas hermosa. No solo nos debemos basar en teorias cientificas, o vivencias pasadas nuestras. Aprendamos a preguntar, y confiemos en aquellos que ya han pasado por experiencias similares para tomar ejemplo.

9:23 p. m.  

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