10 diciembre 2014

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ya queda poco para el recreo

04 mayo 2008

Caso Fritz: Psicopatología ¿Enfermedad o Pervesión?

Nuevamente desde Austria nos llegan las noticias y nos vuelven a sobrecoger como en el caso del 'secuestro' de Natascha Kampusch, sobre el que aún pesan tantos interrogantes que no nos atreveríamos a decir ni siquiera que fue un verdadero secuestro.

Esta vez es un 'padre' que mantiene secuestrada a su propia hija, con la que además tiene varios hijos. Así las cosas, unos supuestamente los da en adopción y otros persisten en el cautiverio. Y así años y años, todo ello ante una sociedad fría, ausente y que sin duda mira hacia otro lado.

Estamos aún en los comienzos de la investigación y no nos atreveríamos a decir que todo lo ocurrido, si fue tal como nos lo cuentan los medios de comunicación, fue real o no. Simplemente no nos suena bien.

Y otra vez desde Austria, la patria de Freud, el gigante que nos despertó la sexualidad dormida en el inconsciente, y para más inri nos dijo a la cara que los hijos quisimos acostarnos con nuestra madre y las hijas, con su padre, y así otras lindezas que gravitan aún sobre la psiquiatría de todo el mundo.

Parece incomprensible que un padre con la ignorancia o complicidad de su propia esposa encierre de por vida a su propia hija, a la cual accede sexualmente y tiene hijos-nietos, cumpliéndose así probablemente las "fantasías escondidas y perversas" sobre las que el propio Freud nos avisó. Pero a veces las explicaciones más sencillas son las más cercanas a la verdad.

Las hijas desde siempre fueron propiedad del macho-padre y en tiempos de las cavernas pasaban simplemente a formar parte del harén y procreaban, aumentando la fuerza del progenitor ante los demás. Pero con el advenimiento de la cultura aparecieron los tabúes y el incesto figuró entre los primeros.

El incesto se convirtió en tabú desde el instante en que los seres humanos se percataron que los hijos venidos de esta forma empezaban a presentar taras congénitas que definitivamente estropeaban la especie, y así las religiones vinieron a sancionar lo que la naturaleza estaba enseñándonos.

¿Y la madre?
Pero llegados a 2008, en una sociedad aparentemente opulenta llena de información y con globalidad en todo, lo malo y lo bueno, aparecen de vez en cuando situaciones como esta que nos tiene a todos llenos de preguntas. Tenemos que intentar dar una respuesta aunque sea sólo para mitigar nuestra angustia.

Un hombre que encierra a su hija de esta forma es claramente un anormal, un celoso patológico, un verdadero enfermo o un sujeto que lo hace para hacer daño a otros, pero claramente se aparta de la conducta esperable, en definitiva un individuo que ha perdido el norte. Si a eso le añadimos su trato sexual con esa niña con la que tiene varios hijos-nietos, el fenómeno pasa todas las fronteras.

El 'dueño anormal' de su hija la encierra de por vida y la priva de cualquier contacto con la realidad y la libertad. Como dueño, la transforma en una propiedad sin más con la que puede hacer cualquier cosa, incluido mantener una relación de pareja. Y aquí suena algo raro. ¿La esposa del autor no sabía nada? ¿Acaso consintió a sabiendas para mantener la estructura familiar? ¿O compartió la anormalidad con su esposo?

Aún es pronto para llegar a las respuestas a estas preguntas, pero lo cierto es que lo ocurrido aconteció en una sociedad —vecinos, amigos, otros familiares— que algo debieron sospechar. Y nadie dijo nada. Pero la cosa no queda ahí, incluso la administración debió saber algo porque algunos de los hijos, según se ha sabido, fueron dados en acogimiento o adopción y tampoco pasó nada. Y nos preguntamos entonces: ¿qué es lo que está pasando?

Una nueva vida en libertad
Cuando alguien hace algo como lo que nos ocupa, la pregunta inicial es siempre la misma: ¿es un enfermo? Y la respuesta es: ¿por qué tiene que ser un enfermo? Un hombre que ha conseguido esconder una situación familiar tan anómala sin dar señales de extrañeza sabe lo que se hace y no podrá ocultarse en la enfermedad.

En cambio, sí podrá esconderse en la perversión, en una estructura psicológica anómala, vestigio de tiempos neolíticos ya pasados y aducir que lo hizo "por el bien de su hija", "porque no tuvo otro remedio", "porque una fuerza superior se lo exigió" y así un largo etcétera de excusas "inexcusables", los médicos y psiquiatras tendrán la última palabra.

Y finalmente, ¿qué será ahora de esta hija-madre? Acaso será presentadora de un programa de televisión como Natascha o caminará hacia la madurez buscando una identidad robada y una libertad que no entenderá, después de haber vivido toda su vida en una 'jaula'. Para eso, sinceramente, nosotros no tenemos respuesta.

29 enero 2008

Despúes de un tiempo...

Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma, y uno aprende que el amor no significa acostarse y una compañía no significa seguridad, y uno empieza a aprender... que los besos no son contratos y los regalos no son promesas y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos.

Y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad. Y después de un tiempo uno aprende que si es demasiado, hasta el calorcito del sol quema. Y aprende a plantar su propio jardín y decorar su propia alma, en lugar de esperar a que alguien le traiga flores.

Y uno aprende que realmente puede aguantar, que uno realmente es fuerte, que uno realmente vale, y uno aprende y aprende... Con el tiempo aprendes que estar con alguien porque te ofrece un buen futuro, significa que tarde o temprano querrás volver a tu pasado.

Con el tiempo comprendes que solo quien es capaz de amarte con tus defectos, sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que deseas. Con el tiempo entiendes que los verdaderos amigos son contados, y que el que no lucha por ellos tarde o temprano se verá rodeado sólo de amistades falsas.

Con el tiempo también aprendes que las palabras dichas en un momento de ira pueden seguir lastimando a quien heriste, durante toda la vida. Con el tiempo aprendes que disculpar cualquiera lo hace, pero perdonar es sólo de almas grandes. Con el tiempo te das cuenta que aunque seas feliz con tus amigos, algún día llorarás por aquellos que dejaste ir. Con el tiempo te das cuenta de que cada experiencia vivida con cada persona es irrepetible.

Con el tiempo comprendes que apresurar las cosas o forzarlas a que pasen ocasionará que al final no sea como esperabas. Con el tiempo te das cuenta que en realidad lo mejor no era el futuro, sino el momento que estabas viviendo justo en ese único instante. Con el tiempo verás que aunque seas feliz con los que están a tu lado, extrañarás inmensamente a los que ayer estaban contigo y ahora se han marchado.

Y aprende que hay tres momentos en la vida que uno no puede remediar: la oportunidad que dejaste pasar, la cita a la que no asististe, la ofensa que ya pronunciaste. Con el tiempo también aprendes sobre el dinero... y entonces comprendes que: puedes comprarte una casa, pero no un hogar, puedes comprarte una cama, pero no hacerte dormir, puedes comprarte un reloj, pero no te dará el tiempo, puedes comprarte un libro, pero no conocimiento o lo que necesitas aprender, puedes comprarte una posición , pero no sirve para tener respeto, puedes comprarte medicinas y pagar la consulta al médico, pero no te da salud, puedes comprarte sangre, pero no la vida, puedes comprarte sexo, pero no amor.

Con el tiempo también aprendes que la vida es aquí y ahora, y que no importa cuantos planes tengas, el mañana no existe y el ayer tampoco. Con el tiempo aprenderás que intentar perdonar o pedir perdón, decir que amas, decir que extrañas, decir que necesitas, decir que quieres ser amigo, ante una tumba, ya no tienen ningún sentido. Pero infortunadamente, todo esto lo aprendes sólo con el tiempo...

Por José Luis Borges

06 enero 2008

Las 3 flores del amor que hay que regar a diario

Alguien especial dejó caer por Messenger un nick un tanto curioso: Que el amor son tres flores que hay que regar a diario, supongo que igual se trata de alguna letra de alguna canción, pero el caso es que se lo pregunté y me contestó que ella el master del amor lo tenía suspendido hace muchísimo tiempo…

Pero digo yo, es que hay que tener un master para saber que es lo que mas importa en el amor para que tengamos que cuidarlos a diario, ya que el amor es como una flor, que si no la cuidas, se marchita.

El amor al igual que la flor tiene sus fases, hay épocas en la que reluce brillantemente, huele a hermosidad e irradia encantos que nos hacen despertar nuestros sentidos pero también hay épocas en las que su color se hace menos encantador a nuestros ojos, pero seguro que esconde una gran belleza. Recuerdo una gran frase de un poeta hindú, Rabindranath Tagore, que decía: “Aunque le arranques los pétalos, no quitarás su belleza a la flor”.

Me ha dado a pensar, ¿cual podría ser las tres flores del amor, que hay que regar a diario para que éste sea un amor bien sano y fuerte?

Personalmente... me cuesta decidir, pero si tengo que quedarme con 3... Podrían ser:

1 - La comunicación --> Sin comunicación, apaga y vámonos. Es muy importante hablar las cosas, decirlo todo sinceramente, tanto lo bueno como lo malo (eso si, siempre de buenas maneras), explicar como ha ido el día, debatir temas, recordar, inventar, soñar, reírse juntos... Creo que es fundamental.

2 - El cariño --> Con cariño me refiero a la ternura... a la amabilidad... a los mimos... al hecho de demostrar el aprecio y el mismo amor con actos dulces. Puede no perderse el cariño, pero si no se demuestra, de poco vale. Creo que ser siempre muy dulce alimenta que siempre se tenga presente lo bonito que es lo que se está compartiendo.

3 - La generosidad --> Me refiero a no pensar solo en ti mismo, sino tener muy presente a la otra persona. A empatizar con ella, tener en cuenta como se siente, lo que le gusta, sus necesidades... Para recibir, primero hay que dar. Si ambos dan todo lo que pueden, se tendrá una vida en la que se reciba muchísimo, y eso llena.

A mi parecer, son tres cosas muy importantes, que si ves que faltan, o que últimamente se están descuidando... hay que hacer el esfuerzo de mantener vivas.

Normalmente si quieres mucho a una persona te salen solas, pero como nadie es perfecto y la vida te da golpes, a veces tienes que esforzarte... y se hace gustosamente cuando sabes que vale la pena. Y por esa persona, todo vale la pena.

Prakash

02 enero 2008

Reflexión para el 2008

Comienza un nuevo año y con el un mundo de oportunidades se abre ante nosotros. El momento es propicio para reflexionar internamente sobre experiencias pasadas, situaciones presentes y el porvenir. Para aprender del pasado, disfrutar el presente y construir un futuro mejor.
Si nos detenemos por un momento y hacemos una pausa para mirar hacia atrás, podremos darnos cuenta que nos encontramos exactamente donde nos han traído nuestras acciones pasadas. El ser humano construye su futuro día a día mediante sus pensamientos, palabras y acciones, y estas a su vez van moldeando el presente.
Algunos pueblos que han tomado consciencia de la importancia de los actos de cada uno de sus habitantes para la consecución de un fin común, han incorporado a sus culturas la tradición de los propósitos a alcanzar en el año nuevo.
Esta tradición es muy sencilla. En ella cada persona se traza metas que hasta ahora no ha podido alcanzar, o no se había planteado y se hace el firme propósito de lograrlas durante el año que recién comienza. Puesto que según la tradición esto ocurre generalmente en alguna reunión social relativa al nuevo año, puede ser la cena de fin de año o la primera reunión de familiares y amigos del año que apenas comenzó, es costumbre comunicarse entre los concurrentes sus propósitos para de esta manera intercambiar opiniones sobre la mejor manera de lograrlos y obtener el apoyo necesario de quien este dispuesto a brindarlo para concretarlos, y si ocurre que se encuentran personas con propósitos comunes, unir esfuerzos para facilitar su consecución.
Esta tradición no esta limitada exclusivamente a propósitos individuales, pueden plantearse también propósitos familiares, de grupo, sociales y hasta mundiales, y de esta manera poner un granito de arena para construir un mundo mejor, el mundo que todos en el fondo deseamos.
Con el pasar del tiempo nuestra voluntad se fortalece y nos sentimos cada vez más capaces de lograr lo que nos propusimos; y no solo eso sino que también sentimos la necesidad de hacer algo por aquellos que hasta ahora no se han propuesto lograrlo pos si mismos, y comienza entonces un proceso de crecimiento en el cual nos volvemos conscientes de que somos dueños de nuestros destinos y capaces de utilizar nuestra voluntad en formas cada vez más creativas y constructivas.
A partir de ese momento vemos los obstáculos solo como situaciones a superar y de las cuales aprender, el contento se abre paso entre los lamentos, la alegría vence a la tristeza y la esperanza, la seguridad y la confianza reinan donde antes se encontraba el temor.
Siempre podemos escoger entre vivir el mundo cual lo conocemos o cambiarlo en el que deseamos, la decisión al final es de cada uno según decida ejercitar su libre albedrío.
Que este nuevo año nos brinde paz, amor, salud, armonía, unión, felicidad y prosperidad.

03 diciembre 2007

Ser Fiel

Hola amig@s, ante todo perdonadme por esta larga pausa. Creedme que mucho antes he querido escribir, pero me he volcado en otras tareas y en algun que otro desánimo, pues no me he sentido en armonía como para transmitir algo en el que todos podamos participar. Hoy se me apetece adentrar en el complicado concepto de fidelidad...

Fidelidad es lealtad. Una persona fiel o leal es aquella que se mantiene constante en sus afectos o en el cumplimento de sus obligaciones o en la fe que uno debe a otro. Fiel es aquél que no defrauda la confianza que se deposita en él. La fidelidad limita con la gratitud, la persona leal ha recibido un bien de otro y no olvida. Es la virtud de la memoria o la memoria como virtud. Dichoso aquél que puede dar sin recordar y recibir sin olvidar.

La fidelidad precisa de la memoria pero también de la voluntad, porque la fidelidad es también virtud de permanencia, de constancia. En un mundo donde todo cambia, donde todo fluye, donde nunca el mismo hombre se baña en el mismo río, sólo es posible mantenerse en lo mismo gracias a la memoria voluntaria que es la fidelidad.

La fidelidad en el ámbito de la pareja se une a exclusividad. No es así en otros ámbitos como en la amistad, donde ser fiel a un amigo no significa tener un solo amigo; o en el de las ideas , donde ser fiel a una idea no es afortunadamente tener una sola. Pero, ¿qué es ser fiel a la pareja? Espero que nadie exija la ausencia de deseo por cualquier otro hombre o mujer, como puede ocurrir en los sueños incofensables donde nos preguntamos luego sí somos fieles...
Es inevitable el deseo, pero la satisfacción de mi deseo no puede llevar al sufrimiento a la persona a la que amo, a traicionarla, a poner en riesgo nuestra historia. Una pareja no es pareja sólo porque mantengan relaciones sexuales o porque vivan juntas. Una pareja es tal si entre ellos hay amor y duración. La pareja es algo muy valioso y por eso no puede fundamentarse en la pasión, eso sería confiarla a algo demasiado efímero y que casi siempre declina. Si la pareja es amor que dura, entonces es la fidelidad su fundamento, porque el amor sólo dura si hay memoria y voluntad. La fidelidad es esa mezcla de confianza y gratitud a un amor recibido y dado, a un amor compartido. Fidelidad es memoria y es historia, pero también es voluntad y presente. La fidelidad es amor presente, voluntario y voluntariamente mantenido, del amor pasado. Es amor al amor.

05 octubre 2007

Trastorno Disociativo

En alguna ocasión os he hablado algo en el blog de los llamados mecanismos de defensa del yo. Son estrategias psicológicas puestas en marcha inconscientemente para hacer frente a un conflicto intrapsíquico. Vimos como en la proyección algo negativo, presente en el psiquismo pero intolerable para el yo, no es reconocido como propio y es proyectado fuera. La disociación es otro mecanismo de defensa del yo, mediante el cual los aspectos de la personalidad que resultan insoportables, son rechazados y colocados en compartimentos estancos del psiquismo, favoreciéndose así la división interna. Vivir así, de manera disociada es vivir dividida, escindidos, lo opuesto a unificado.

En la disociación hay grados. El caso extremo es el de la personalidad doble o múltiple que tanto hemos visto en las películas. (Ej. Identidad). Disociación extrema había entre el doctor Jekill, un médico entusiasmado con la investigación y mister Hyde, un psicópata asesino. En la doble personalidad los compartimentos son tan estancos que la personalidad primaria, doctor Jekill en nuestro ejemplo, desconoce por completo la existencia y las actividades de la personalidad secundaria, mister Hyde. Hay barreras amnésticas entre las personalidades disociadas. Estos casos tan frecuentes en el cine, son extraordinariamente raros en la realidad. Yo he visto sólo un caso. Pero sí son frecuentes grados de disociación menores.

Los hay que viven una doble vida, la oficial que es convencional, adecuada al sistema y la otra, la paralela, que es muy opuesta a la primera y en la que se lleva a cabo todo aquello que conflictúa y se mantiene reprimido. Resulta a veces sorprendente, casi increíble, que esas personas pasen de una faceta a otra sin resistencia alguna, sin lucha interna, sin reflexión, actuando en una u otra con normalidad, como si nada pasase. Pero pasa y llega un día en el que el mecanismo deja de funcionar y se enfrentan a un espejo que no se puede esquivar y que devuelve una imagen grotesca de verdadera falsedad.

Lo negativo es también parte de nosotros mismos. Si uno lo niega una y otra vez, lo reprime, lo trata como si fuera un monstruo y lo mete en el desván, acabará saliendo de alguna manera. Lo que conviene es ser consciente de todo lo nuestro, también de lo feo, reconocerlo e integrarlo: sé tú mismo, no importa lo que seas. Pero además podemos y debemos intentar limarlo, suavizarlo, modificarlo: Ser siempre el mismo, pero nunca lo mismo.