15 septiembre 2007

De vuelta...

A lo largo de todo el blog hemos ido hablando de cuestiones de fondo. Aunque ni el formato ni mi limitada capacidad nos hayan permitido ganar mucha profundidad, hemos tratado temas de calado. Hoy, ya de vuelta al trabajo, hablaremos de las formas, de los modos, de los modales y de las maneras, de lo que antaño se conocía como urbanidad.

Las formas son eso, formas, apariencia. La urbanidad no es una virtud, sólo es apariencia de virtud. Pero en muchos ámbitos de la vida no basta con serlo, conviene también parecerlo. Es cierto que hay quien sólo lo parece, quien vive de las apariencias. Seguro que todos conocemos a algún malvado refinado y a más de un vanidoso vano, a gente puff o haboriti como digo yo. Pero también es verdad que todos, o la mayoría, valoramos la elegancia, las maneras educadas, la cortesía, la clase; y todo eso son formas, costumbres, urbanidad. Por cierto, que lo de la clase no va siempre en paralelo con la clase social. Cuantos ricos habremos conocidos que no tienen clase, no saben estar, y cuanto pobres tan elegantes.

Dicen que los niños captan primero la estética y sólo cuando crecen son capaces de captar la ética. Me explicaré, cuando estamos educando a nuestros niños solemos decirles: eso no se hace, no se dicen palabrotas, no se pega, no se interrumpe a los mayores... todo lo anterior tiene en la mente del niño como denominador común, eso está feo. De hecho en los comics de niños y en las películas infantiles, los malos no tienen cara de malos sino de feos. Cuando crecemos, tú y yo sabemos que hay malos bellísimos y malas que están buenísimas. Y hay personas feas por fuera que son guapísimas por dentro. Al principio la estética va unida a la ética, la capacidad para distinguir lo ético de lo estético vendrá después. Pero en todo caso la estética siempre nos atrae y es valorada. En la educación tratamos de conjugar todas las virtudes, desde el amor que es la más alta de todas las virtudes, tan alta que está por encima de la virtud; hasta la urbanidad, la más pequeña de todas, tan pequeña que aún no llega a serlo. Pero, aunque pequeña es importante, porque es el comienzo, el camino. Los niños aprenden por imitación y la urbanidad que tiene forma de virtud es imitación de la virtud. A los mayores no nos bastará la apariencia de virtud, además tendremos que intentar ser virtuosos. Y los adolescentes, que se ríen de las formas, adoptan también sus formas.

5 Comments:

Blogger Ana Escribió³...

Cómo se te echaba de menos! Me conecto desde el trabajo y no tengo mucho tiempo para comentarios, pero me alegra mucho volver a leerte
Wellcome back!

3:37 p. m.  
Anonymous Mari Carmen Escribió³...

Por fin!!!!!!!!!!!! Bienvenido mi querido doctor! por donde andas? pense que te habias olvidado de nosotros! Pero no! ya estas de vuelta... y con mucho gusto te voy a dejar un comentario...
Recuerdo cuando era pequeña e iba de vacaciones a un pueblecito del pirineo. Mi cuadrilla estaba compuesta por un montón de niños y niñas que corriamos por el pueblo sin control a todas horas, pero si alguno de nosotros hacía algo considerado de mala educación o de poca urbanidad cualquier adulto que pasase por el lado nuestro nos llamaba la atención, incluso alguna vez alguno se había ganado un cachete por parte de un vecino local. Los niños eramos niños igual que ahora, pero los adultos eran responsables de nosotros.
La única vez que me he atrevido llamar la atención a un niño, ya saben, de esos que están por domesticar, que te los encuentras en un centro comercial tirando todo lo que ven a su paso, su padre me gritó a modo de fiera que yo no era nadie para regañar a su hijo, que me metiese en mis asuntos amén de otras lindezas.
Desafortunadamente, ese tipo de conductas son más habituales de lo que quisieramos, y si a los niños se les educa de esta manera ¿que tipo de urbanidad pretendemos conseguir de esos niños cuando sean adolescentes o adultos?

8:53 p. m.  
Anonymous Mar Escribió³...

Bienvenido Prakash! me alegro mucho poder leerte nuevamente. Ya tenia ganas de comentar tu blog.
Siempre he pensado que la verdadera educación tiene que ver con la delicadeza y los buenos sentimientos. Las personas que son delicadas resultan siempre educadas, independientemente de la posición social a la que pertenezcan. Ser delicado significa ponerte en lugar de los otros, tratar por igual al que cree ser inferior, por pertenecer a una clase social más humilde, por la sencilla razón de que no lo es, de que todos somos iguales. La sencillez también tiene que ver con la educación. Una persona sencilla y con buenos sentimientos procura no poner colorado nunca a nadie....Para los vanidosos, esto resulta más complicado, les puede la vanidad. De todas formas, todo esto no quiere decir que halla que callarse siempre y tragárselo todo. Creo que nos podemos defender sin necesidad de herir, ni de insultar a nadie. Pero también es cierto, que hay personas con las que no se puede hablar, precisamente porque hieren e insultan cuando defienden su punto de vista, estas situaciones son difíciles.... Creo también que son las personas delicadas las que más sufren, porque tienen buenos sentimientos y no pueden comprender las malas formas.

10:53 p. m.  
Anonymous Malagueña Escribió³...

Buenos días Prakash! Bienvenido otra vez! Se te ha echado de menos. Me alegra mucho volver a leerte. Sobre el tema de hoy: En muchos países, el "por favor" y el "gracias" estan en cada frase que dicen y las formas son mucho más cuidadas que en España. Y tampoco hay que irse muy lejos. En cualquier caso, el guardar las formas va en consonancia con la forma de ser y la educación y respeto que se siente por los demás. En la actualidad, en una sociedad en la que todo vale, evidentemente, nos ha llevado a perder algo tan importante como las formas. Yo pienso que lo importante no es lo que se diga si no cómo. Las palabras tienen mucho poder tanto para bien como para mal. Por lo tanto, hay que ser cuidadoso en cómo se usan. Como apuntaba Mar, se pueden decir las cosas sin herir. De todas formas, también es muy relativo ya que, claro que habrá algunas personas que quieran hacer daño intencionadamente, pero exceptuando este caso, cuando hablamos, no lo hacemos con intención de herir pero tampoco sabemos como van a reaccionar los demás ante nuestros comentarios. Un besazo.

9:12 a. m.  
Blogger Sergio Darío Escribió³...

Lo prometido es deuda... Aquí estoy en tu blog, como te comenté esta tarde... Ay Ay ... la educación y las buenas maneras ¿dónde las hemos dejado...?. Que te puedo decir, si en el lugar donde me muevo exiten esos personajes carentes de toda educación a los cuales tú bien conoces y en particular nuestra "Cruz"...

9:22 p. m.  

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